Dos palabras


Por Antonio Delgado el 23 de noviembre de 2003 - 8:57 pm

El Pobrecito Hablador
Revista Satírica de Costumbres
N.º 1 – agosto de 1832
Bachiller Don Juan Pérez de Munguía
(seud. de Mariano José de Larra)
No tratamos de redactar un periódico: 1.º porque no nos creemos ni con facultad, ni con ciencia para tan vasta empresa: 2.º porque no gustamos de adoptar sujeciones, y mucho menos de imponérnoslas nosotros mismos. Emitir nuestras ideas tales cuales se nos ocurran, ó las de otros, tales cuales las encontremos para divertir al público, en folletos sueltos de poco volumen y de menos precio, este es nuestro objeto; porque en cuanto á aquello de instruirle, como suelen decir arrogantemente los que escriben de profesión ó por casualidad para el público, ni tenemos la presunción de creer saber mas que él, ni estamos muy seguros de que él lea con ese objeto cuando lee.


No siendo nuestra intención sino divertirle, no seremos escrupulosos en la elección de los medios, siempre que estos no puedan acarrear perjuicio nuestro, ni de tercero, siempre que sean lícitos, honrados y decorosos. A nadie se ofenderá, á lo menos á sabiendas; de nadie bosquejaremos retratos; si algunas caricaturas por casualidad se pareciesen á alguien, en lugar de corregir nosotros el retrato, aconsejamos al original que se corrija: en su mano estará, pues, que deje de parecérsele.
Adoptamos por consiguiente con gusto toda la responsabilidad que conocemos del epíteto satíricos que nos hemos echado encima: solo protestamos que nuestra sátira no será nunca personal, al paso que consideramos sátira de los vicios, de las ridiculeces y de las cosas, útil, necesaria, y sobre todo muy divertida.
Siendo nuestro objeto divertir por cualquier medio, cuando no se le ocurra á nuestra pobre imaginación nada que nos parezca suficiente ó satisfactorio, declaramos francamente que robaremos donde podamos nuestros materiales, publicándolos íntegros ó mutilándolos, traducidos, arreglados ó refundidos, citando la fuente, ó apropiándonos descaradamente, porque como pobres habladores hablamos de lo nuestro y lo ageno, seguros de que al público lo que le importa en lo que se le da impreso no es el nombre del escritor, sino la calidad del escrito, y de que vale mas divertir con cosas agenas que fastidiar con las propias.
Concurriremos á las obras de otros como los faltos de ropa á los bailes del Carnaval pasado: llevaremos nuestro miserable ingenio, le cambiaremos por el bueno de los demas, y con ribetes distintos lo prohijaremos, como hacen los muchos sin decirlo; de modo que habrá artículos que sean una capa agena con esbozos nuevos. El de hoy será de esta laya. Ademas, ¿quién nos podrá negar que semejantes artículos nos pertenezcan después de que los hayamos robado? Nuestros serán indudablemente por derecho de conquista. Habrálos tambien sin embargo enteramente nuestros.
Siguiendo este sistema no podemos fijar las materias de que hablaremos; sabemos poco, y aun sabemos menos de lo que se nos podrá ocurrir, ó lo que podremos encontrar. Reirnos de las ridiculeces; esta es nuestra divisa: ser leidos; este es nuestro objeto: decir la verdad; este es nuestro medio.
Aunque nos damos tratamiento de nos, bueno es advertir que no somos mas que uno, es decir, que no somos lo que parecemos; pero no presumimos tampoco de ser mas ni menos que nuestros escritores de la época.
N.º 1 – agosto de 1832 – edición facsímil digitalizada

4 comentarios
  1. Antonio Delgado

    Cuando descubrí este texto, perteneciente al primer número de la revista satírica “El pobrecito hablador” realizada por Mariano José de Larra -tan de moda ahora, por el regalo de Letizia al príncipe Felipe- pensé que si Larra estuviera vivo hoy en día sería un blogger.
    Gracias a David Navarro, que cuando le comenté la posibilidad de transcribir el texto de la edición facsímil, a los 10 minutos me mandó el texto ya transcrito por email.

  2. jm

    Seguramente si Larra viviese hoy se pegaría otro tiro. Y lo creo sinceramente, dice: ” este es nuestro objeto: decir la verdad”, bueno pues la verdad anda hoy tan maltrecha que si Larra tuviese una web para expresarse ya se la hubieran cerrado.
    Somos muchos los que amamos la verdad, los que las hemos gritado a los cuatro vientos; pero en el fondo somos unos malditos quijotes que salimos con las muelas reventadas y la lengua retorcida…o la web cerrada. Pero no me arrepiento de haber sido un quijote, otros han cogido mi testigo y gracias a los hidalgos venidos a menos y a dos mil garrotazos, nos damos el gustazo de ponerles cada mañana un espejo a los poderosos. Aborrecen su rostro y arremeten contra el que le pone el espejo, ¡¡¡ pero que jodido es tener un espejo !!! El espejo duele les duele más que los palos que yo me he llevado.

  3. Libro de notas

    Dos palabras

    Mariano José de Larra escribió en 1832 el prólogo a su revista El pobrecito hablador con intención y formas similares…

  4. ucgw83f@mail.ru

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