El valor de una idea


Por Antonio Delgado el 15 de diciembre de 2005 - 5:52 pm

Esta mañana la ministra de Cultura, Carmen Calvo, ha presentado la campaña de sensibilización que con un coste de 613.344 euros, pretende concienciar a los ciudadanos sobre los derechos de propiedad intelectual.
La campaña lanza el mensaje que cuando alguien roba a un autor, roba también a toda la sociedad, para ello se pone precio económico a las ideas.

Cuánto vale una idea que te haga reír, que te haga soñar, que te haga llorar? ¿Cuánto vale vivir por una idea? ¿Cuánto vale la libertad de poder elegir? Una sociedad vale lo que valen sus ideas; si dejamos que nos la roben, ¿qué nos queda?

Como dice David Bravo: (..)Sorprendente resulta que esa educación la lleven a cabo los mismos que en la nota de prensa que anuncia la campaña se refiera a los autores como “dueños de una idea”, cuando, como todo el mundo sabe, la propiedad intelectual no protege ideas sino su concreta expresión en una obra.
La ministra de Cultura, según publica la agencia Colpisa, ha utilizado esta cita “lo que mueve el mundo no son las máquinas, sino las ideas” pero Carmen Calvo ha atribuido su autoría equivocadamente a Leonardo da Vinci, cuando en realidad son palabras de Victor Hugo. A continuación ha añadido de su propia cosecha que defenderlas frente al plagio “es una batalla necesaria para la sociedad”. Palabras y argumentaciones tergiversadas, para difundir ideas equivocadas.
Precisamente hoy la propia Carmen Calvo también ha presentado el ‘Anuario de Estadísticas Culturales 2005’, donde según el ministerio el gasto familiar en bienes y servicios culturales ha pasado de los 7.000 millones de euros en el año 2000 a 9.500 millones en 2004, lo que lo situa en el 2,9% del gasto total familiar en bienes y servicios. Esto supone que las industrias culturales representan entre el 2 y 4% del producto interior bruto (PIB) del país. Estos son los datos que de verdad importan al gobierno, para proteger a una industria obsoleta, que a pesar de todo continúa incrementando sus beneficios.
Hay que tener en cuenta que para el ministerio, industrias culturales son: el sector editorial, las artes gráficas, la reproducción de soportes grabados, las actividades de radio y televisión y las actividades cinematográficas y de vídeo.
Un ejemplo de cultura ministerial es el cine español, donde una industria sin ideas, vive de las subvenciones o de la telebasura.
Frente a toda esta visión de la cultura ‘oficial’, se encuentran iniciativas como Copilandia, que tendrá lugar en Sevilla del 28 de diciembre al 8 de enero 2006, una llamada a expandir los límites legales de la cultura popular.

5 comentarios
  1. Sonia Blanco

    622 horas más o menos de publicidad

    Estaba discutiendo con Antonio su último artículo justo cuando he encontrado cierto “errorcillo sin importancia” en el Informe anual de la CMT de 2004. Es un tocho de más de 400 páginas que me resulta muy útil para elaborar los apuntes de mis alumnos c…

  2. Anónimo

    Eso quiere decir que para el ministerio, el programa de Pepe Navarro es parte de la “industria cultural”, lo cual dice mucho del ministerio y de su titular.

  3. Marcial

    A ver,
    esto es un desproposito mas de los muchos a los que ya estamos empezando a acostumbrarnos.
    Las ideas tiene dueño, precio y ademas penas por compartirlas sin pagar. Por mi se pueden ir todos al colegio ese de jesuitas o algo peor de donde han salido.
    Esto no es de recibo, ¿con mis impuestos se paga una pasta para que las multinacionales sean mas felices?
    Pues yo pienso seguir cantando canciones, parafraseando a autores literarios y copiando a Goya sin pagarle un duro a nadie.
    La cultura es un bien universal hasta que le ponen precio. En ese momento ya no es cultura, es un vulgar producto.
    Para documentar mas, los geniales articulos de la seccion la tronera de la revista zona musical.
    http://zm.nu/detalle.php?base=zmnews&lay=cgi&form=detalle&tok4=notici&tok5=La%20Tronera&id=12551
    En este en concreto dejan muy muy claro de que va todo esto.
    Francamente estoy hasta el mismisimo de que me tomen el pelo.
    Un saludo a todos

  4. Anónimo

    quiero que me informen

  5. pere

    Pero si lo primero que no tiene sentido es que esta señora sea ministra de cultura, mejor sería que fuera ministra de incultura, porque mas cateto e inculto no se puede ser…

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