Vendidos en la “nube”


Por Antonio Delgado el 21 de octubre de 2008 - 2:50 pm

Una de las claves para que Internet se gestara tal y como lo conocemos, es que dicha tecnología no nació en el ámbito empresarial, como un valor añadido a otras tecnologías, como el teléfono o la televisión.
Gracias a los primeros ingenieros del área de San Francisco, que influenciados por el movimiento hippy, trabajaron para la creación de una tecnología que ha supuesto una red neutral, donde el poder se encuentra repartido en sus extremos. Pepe Cervera tiene un libro, aún sin publicar, sobre este tema.
El ejemplo contrario, lo tenemos en los operadores de telefonía móvil, quienes han estado construyendo una red de datos y contenidos asociados desde una perspectiva empresarial conforme a sus intereses. Al igual que los portales generalistas de finales de los años noventa, sólo han funcionado mientras ha existido una masa importante de analfabetos digitales a los que mostrar una Internet llena de enlaces a descargas de pago. Si no hay negocio, no hay enlace.
Dar lo mínimo para conseguir lo máximo. Lo importante es conseguir el máximo beneficio a costa de tecnologías que mantienen el poder en los usuarios. En un post anterior reflexionaba sobre la existencia de modelos de negocios equilibrados. Este equilibro existe si encontramos ofertas en los dos extremos del péndulo. Por ejemplo, DRM versus P2P.
Frente a unos usuarios que piden una Internet móvil igual que la Internet “real”, la aparición de nueva competencia desde las empresas de tecnología e Internet, están dando un poco de libertad a los usuarios de la telefonía móvil.
En Internet, las cosas también están cambiando. Bajo la terminología de “Cloud computing”, se ofrecen servicios, que antes eran exclusivos del escritorio de los usuarios, a bajo coste o de forma gratuita. Al utilizarlo, los usuarios pierden poder en sus acciones al tener que aceptar las normas y políticas de uso de una compañía. Estas políticas de uso surgen de decisiones empresariales que marcan la línea en cuanto a comportamientos morales, sociales y de pensamiento de los usuarios que la usan.
Por ejemplo: la política que tiene Flickr para filtrar, moderar e incluso borrar fotografías de desnudos y vellos púbicos de fotógrafos profesionales. Estas fotos no son ilegales, ni alegales, aunque algunas puedan ser discutidas artísticamente. Lo mismo ocurre con otros sistemas populares de publicación de contenidos, como Youtube o Fotolog. Subir un pecho descubierto puede suponer la cancelación de la cuenta y el borrado de todo su contenido. Estas compañías dividen el mundo en blanco y negro. Legislando con el código y pretendiendo tener el máximo número de usuarios usando sus servicios de forma blanca, pura y neutra. Los grises no están permitidos. Esto es algo que Lauren lessig analiza en su libro “El Código y otras leyes del Ciberespacio”.
Por eso, es comprensible que un hippy de los 70, Richard Stallman se ha posicionado en contra del “Cloud computing”

Una razón por la cual no deberían utilizar aplicaciones webs es porque se pierde el control… es tan malo como usar software propietario. Haz tus tareas en tu propia computadora y tú mantén una copia de ello en un programa libre. Si utilizas un software propietario o en el web server de otra persona estás sin defensas. Estás en las manos de la persona que desarrollo ese software”.

Un mundo donde la libertad te la da el conocimiento de las herramientas libres, ya que si usas los servicios de terceros para despreocuparte de tus datos, tienes que seguir sus normas. Aunque lo que hagas sea legal en tu país, no lo será en la “nube”.
Si hacemos una analogía con el mundo físico, es como pensar que la mayor libertad e independencia la tienen aquellos que poseen una casa con terreno, un huerto con gallinas, su propio pozo de agua y saben cultivar la tierra. Demasiados esfuerzos frente a la comodidad de vivir en una “nube”.

7 comentarios
  1. fernand0

    Cuántas mas libertades cedemos, mas tranquilos vivimos. Excepto cuando nos toca a nosotros sufrir las decisiones de las empresas, claro. Buen análisis 🙂

  2. Rosa J.C.

    Antonio, muy interesante, como siempre. 😉
    Sólo una cosilla, el vello, me temo es púbico en lugar de público.
    Jo, me da penilla que estés tan lejos.

  3. Antonio Delgado

    Gracias Rosa. Arreglado el despiste 🙂

  4. Anónimo

    Me gustaría comentar que la analogía de la libertad como una casa en la que todo puedas hacertelo tu mismo no es la más indicada. Lo que buscamos dentro del Software Libre es establecer unas leyes de mercado éticas para los consumidores de software, es decir, garantizar los derechos del consumidor que están presentes en el resto de mercados. No estamos pensado en el aislamiento como libertad o en que lo mejor sea controlar todo tu entorno personalmente. Simplemente pensamos que es fundamental tener la posibilidad de recuprar el control de nuestros datos y nuestras aplicaciones cuando lo necesitemos (ya sea por nuestra parte o por parte de personas contratadas por nosotros.
    Usando tu analogía de la casa y ajustandola a la realidad, lo que pretende el Cloud Computing es que no te preocupes por tus cosas, ya te las guardan ellos, estés donde estés y necesites lo que necesites. Es equivalente a dar las llaves de tu casa y el número de tarjeta de crédito al lechero, al panadero, al fontanero, al médico, al repartidor de pizzas… para que puedan llevarte la compra y metertela en la nevera, servirte las pizzas sin tener que dejar de ver la película o arreglar tus urgencias domésticas sin tener que molestarte. Eso sería terriblemente práctico y cómodo (vivirías en una “núbe” donde “automágicamente” las cosas aparecen arregladas y listas) pero perderías tu intimidad, tu derecho a manter tu espacio vacio, tu capacidad de decisión.
    Tendrías además que confiar en que los cobros efectuados y las acciones llevadas a cabo por esas empresas en tu casa fueran éticas, pero sin poder influir en sus decisiones, como dejarte notas de publicidad en tu nevera o analizar tu agenda de contactos y otros efectos personales.
    Eso es el Cloud Computing. Perder el control no solo de lo que hace el software que utilizas, sino además perder el control de tus tus propios datos.
    Con el Software Libre, los usuarios podemos saber (por nuestra cuenta o por cuenta de terceros pagados por nosotros externos al fabricante de software) que hace el software que estamos usando, y mantenemos el control de nuestros datos en todo momento, sin depender de decisiones de terceros y perder nuestros derechos.
    Un saludo.

  5. narag

    Antonio, muy interesante tu análisis como siempre. Pero la tesis de Pepe Cervera es infundada. Estoy leyendo la entrevista en consumer.es que enlazas y flipo en colores. Parece haber partido de una conclusión atractiva y haber ido torciendo los hechos para que se amolden.

  6. Anónimo

    Uno de mis cuestionamientos es por que no podemos enchufarnos el pen drive al cerebro y así poder obtener conocimientos de manera inmediata; pero ya sabemos, que eso pertenecería al campo de ciencia ficción.
    Lo que si es novedoso es la conexión de un cerebro humano a un ordenador mediante microelectrodos implantables, que sin dudas cambian las condiciones de vida de personas que no pueden gozar de todos sus sentidos, como ciegos y sordos.

  7. Bressan Ana Jesùs

    Uno de mis cuestionamientos es por que no podemos enchufarnos el pen drive al cerebro y así poder obtener conocimientos de manera inmediata; pero ya sabemos, que eso pertenecería al campo de ciencia ficción.
    Lo que si es novedoso es la conexión de un cerebro humano a un ordenador mediante microelectrodos implantables, que sin dudas cambian las condiciones de vida de personas que no pueden gozar de todos sus sentidos, como ciegos y sordos.

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