El cierre de Teleindiscreta


Por Antonio Delgado el 22 de noviembre de 2008 - 11:55 pm

A finales de los 80, las reyes del kiosko entre los adolescentes eran las revistas dedicadas a la televisión. Revistas como Teleindiscreta, llenaban las casas de pegatinas y otros objetos de merchandising de las series y programas favoritos de los televidentes. Con sólo dos cadenas, todo el mundo veía las mismas series: V, el coche fantástico, El equipo A, Falcon Crest, Dinastía, El Halcón Callejero…
En los noventa, con la llega de las televisiones privadas y la adaptación a España de la directiva europea conocida como “Televisión Sin Fronteras” se aprobó en 1999 una ley para evitar la contraprogramación de las cadenas. Dicha normativa, incluía la obligación a las televisiones de anunciar sus contenidos con un adelanto de 11 días. Esta cantidad de días no era aleatoria, es el tiempo mínimo que necesitaban las revistas de televisión para editar la programación recibida y enviar la revista a la imprenta.
Una ley que nunca terminó de gustar a las cadenas de televisión y que se saltaron a la torera hasta que en 2006 fue modificada debido a la presión de que ejercieron. Desde entonces, las televisiones tienen que adelantar la programación con sólo tres días.
Para comprobar desde que perspectiva se veía este tema, podemos leer la argumentación de la Asociación por los Derechos Civiles Económicos y Sociales (Adeces). una de las asociaciones que se posición en contra de esta medida:

“La modificación que persigue UTECA supondría que los ciudadanos que ahora invierten un euro (en una revista semanal) en conocer la programación de toda la semana deberían, invertir siete (gasto en prensa diaria) para acceder a esta información, lo que puede resultar especialmente gravoso para los colectivos más desfavorecidos”

Nadie pensó en Internet. Recordemos que estamos hablando del año 2006 en España.
Los grupos mediáticos también se quejaron. El Grupo Hachette responsable de la publicación de tres de las revistas clásicas como son Supertele, Teleindiscreta y TP declaraba que seguramente tendría que cerrar alguna de sus publicaciones. Dos años después, la revista Teleindiscreta ha anunciado su cierre.
La versión oficial de Hachete para cerrar la revista Teleindiscreta ha sido la “fuerte competencia de las revistas y programas del corazón y la “falta de información sobre las parrillas con antelación suficiente”. Teleindiscreta tenía una difusión media de 42.573 ejemplares, 179.000 lectores y una facturación publicitaria de 4,1 millones de euros.
Estos últimos años, las revistas del sector han intentado cambiar sus contenidos y dotar de menor peso a las páginas destinadas a la programación. Otras como Teleindiscreta metieron un pie en la prensa rosa, en competencia directa con las líderes del sector.
Por ejemplo, El Semanal TV, suplemento semanal del Grupo Vocento cambió de nombre y orientó sus contenidos hacia el ocio y tiempo libre de los jóvenes. Yo trabajé unos meses en la renovación que se realizó en el año 2005 de la versión digital de El Semanal TV, que opera bajo la marca Laguiatv.com.
Pero en ningún momento, en Hacchette han pensado en Internet como canal para la salvación de la revista. Para ello, tendrían que cambiar la infraestructura y cadena productiva y sobretodo su estrategia en Internet. El Grupo Hacchette dispone de la web Teleprograma.tv que sirve como versión digital de las revistas Supertele, Telenovelas y TP. Una web caduca y superficial cuya sección destinada a la programación de televisión es tan básica que resulta más interesante irse a leerla a un periódico, o lo que es peor, a cualquier otra web dedicada a la televisión. Además, le integran una cabecera de Fotogramas por encima, lo que la convierte en una segunda marca sin pretensiones en la Red.
Tampoco hay que olvidar que la multiplicación de canales de televisión, con la llegada de la TDT y la creación de plataformas de distribución de canales de televisión por Internet, como Imagenio, han convertido a la programación de televisión en un comodity, que se vende como marca blanca por diferentes empresas creadoras de contenido. Ni las propias revistas destinan recursos a realizarla.
Sin embargo, las revistas no han sabido o querido aprovechar Internet como canal de distribución y ahora pagan las consecuencias. Además, otros sectores y lobbys pueden empezar a ver las orejas al lobo: las leyes no protegen los modelos de negocio a largo plazo.
Por desgracia, no serán los últimos en cerrar por no saber o querer reorientar su canal de distribución.

Un comentario
  1. tren

    empresa antigua que se dedica a alquilar carpas para la Feria de Abril, con eso digo todo …..

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